miércoles, 14 de julio de 2010

Soñar Despierto


Luego de algunos encontronazos con el destino aquí me encuentro, en una plaza una tarde de otoño con mi libro preferido. Buscando entre sus paginas alguna respuesta o consejo útil. Miro alrededor, respiro su frescura, cierro los ojos tratando de sentir cada movimiento que esta a mi alcance.
Me levanto sin saber bien lo que hago empiezo a caminar, como si mis piernas supieran a donde tengo que ir, me tomo el primero colectivo, me quedo mirando la ventana veo a la gente que pasa, tratando de ver si esa persona es amada por otra, si esta enamorada, si espera a alguien. Algunos gestos son evidentes pero hay otros que me llevan a la incertidumbre. Pensando dentro de mí con mis 25 años si alguien me aprecia lo suficiente.
Al ver tanta gente empecé a pensar que hacia yo en ese lugar, por lo visto tenia una cita. Trate de buscar dentro de mi a donde me dirigía; a la biblioteca, a San Telmo, algún café, o si simplemente tenía ganas de viajar.
Entre en un sueño en el que estaba despierta, me sentía que era otra persona, porque no me acordaba nada de lo que había pasado ni de lo que iba a pasar. Todo era vagamente confuso y conocido a la vez. Llegue a la conclusión de que hacia lo que el corazón me pedía, sin pensarlo ni cuestionarlo.
Muchas veces las personas estudian una carrera sin interesarle o lo hacen porque su padre y su abuelo fueron médicos, después de largos años se dan cuenta que no lo hicieron porque realmente lo sienten. Viven en un mundo de fantasía siendo una persona que no son, dejando sus sueños de lado por cumplir con compromisos.
Al pestañar, desperté y suspire angustiada. En el sueño eran todas imágenes que se veían borrosas se veían personas pero no se veía la cara (era lo mas extraño de todo) entre tantas caras sin rostro logre distinguir a una, por su contextura física era un hombre de unos 20 años. Iba caminando sonriendo, hasta que se encuentra con una chica de su misma edad. Los veo tomando mate en un plaza, los escuchaba reír, debatir, charlar, discutir. Los veía estudiando en un café, los dos en silencio cruzando mirandas entre sus libros. Disfrutando de la compañía tanto de uno como del otro, sin siquiera hablar.
Al escuchar un bocinazo del colectivo, desperté exaltada me mire las manos para ver si estaba viva, mire la ventana para ubicarme, pero no entendía para que.
Un día ella decidió declararle su amor. Pero se sentía demasiado nerviosa como para mirarlo con sus ojos profundos y decirle nada más que le gustaba, que quería abrazarlo y tenerlo cerca de ella. Pero su protocolo decía que él era quien tenía que invitarla a ella.
Se encuentra con ella en una esquina del viejo San Telmo, esta vez sin mate, sin café y sin libros. Le preguntaba si quería tomar una gaseosa con ella, el tenía que contarle una noticia muy importante, sin poder créelo ella le contesta que si con una sonrisa.
Sin querer que pase me despierto una vez mas veo que la señora que estaba al lado mío me golpea el hombro pidiéndome permiso para pasar. Me bajo del colectivo sin razón de saber y camino. Todavía no entendía nada veía todo borroso y tenia muchísimo sueño. A lo lejos veo una plaza, me siento en un banco y me prendo un cigarrillo. Empiezo a tener imágenes pero esta vez en blanco y negro. Eran ellos que estaban sentados en un bar. Ella al verlo tan radiante y exaltado tomo coraje; iba a decirle todo cuando termine de hablar. El muchacho le contó que por fin se había cumplido su sueño. Se iba a ir a una expedición al Himalaya, no sabia cuando iba a volver ni tampoco si lo iba a hacer. Después de mucho esfuerzo, dedicación y entrenamiento se iba a cumplir lo que tanto deseaba.
La chica agarro con fuerza su taza de té para no romper en llanto, deseaba con todas sus fuerzas irse con el y compartir semejante aventura. Lo que mas le gustaba era que sentían la misma pasión: la montaña.
El seguía hablando sin parar pero ella, ya hacia rato no lo escuchaba, solamente escucho que el se iba esa misma noche en avión.
Vi el humo de mi cigarrillo, le di una pitada y lo apague, mire mi reloj y me di cuenta de que estaba llegando tarde a mi encuentro con el destino. Empiezo a caminar rápido entre muchísima gente, al doblar en la esquina me doy cuenta que había llegado.
Todo era tan ambiguo que a la vez se me hacia familiar. Doy vueltas en círculos mirando alrededor y caigo en cuentas de que ya había estado en ese lugar.
De pronto una persona dice: -Hola, no puedo creer que este acá. Por lo visto no te olvidaste como llegar-. Yo me quede muda al escuchar la voz de un hombre, me quede de espaldas sin poder girar, hasta que contengo el aire y lo miro. Con la voz un poco temblorosa le respondo: -¿Sabias que pasaron cinco años no? El con una sonrisa en la boca, amarrándome las manos me dice: Si, pasaron muchas cosas, pero volví por vos.
Yo todavía estaba sin poder entender nada de lo que estaba pasando, se me mezclaban las historias…. No sabía si era verdad o simplemente un sueño. Nos quedamos en silencio tratando de reconocernos. Hasta que nos abrazamos; pude sentir una vez más lo que era ser amada por alguien, estar enamorada y esperar a alguien. Éramos aquellos muchachos de la historia que ahora tiene final.




Fin

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